Decir otra cosa puede ser muy moderno, pero está lejos de la realidad, sobre todo porque actualmente hay además un altísimo porcentaje de mujeres que crían solas a sus hijos, ya que ni siquiera tienen una pareja masculina en casa, porque se separaron de ella o nunca la llegaron a tener.
Las mujeres son las principales responsables de transmitir valores a los hijos, no porque les corresponda, sino porque suelen convivir más con ellos y desde edad más temprana. Muchos hombres ni siquiera saben qué hacer con sus hijos, con los que tendrán una relación habitualmente más intensa cuando sean mayorcitos, en todo caso, pero no en las etapas en que se forma su carácter o en las que reciben la primera educación.
Si esta sociedad es machista es porque hombres y mujeres lo son. Si esta sociedad está esclavizando a las mujeres que tienen roles superpuestos: como madres, como esposas a veces, esclavas del hogar, ordenadoras de vidas ajenas y educadoras de sus hijos, además de trabajadoras incansables, es porque ellas no pueden renunciar a ninguno de esos papeles, cada uno por separado agotadores, pero juntos completamente extenuantes.
La mujer ahora no es que lleve una vida más completa, es que lleva una vida excesivamente completa. La que se lo puede permitir, tiene ayuda en casa para poder sobrellevar tantas cargas, de las que, no obstante, tiene que estar pendiente. Pero la inmensa mayoría de ellas sólo pueden, si cabe, apoyarse en sus madres si les prestan esa ayuda, unas madres, en este caso abuelas, que siguiendo la tradición de esclavitud, se esclavizan para permitir a sus hijas un pequeño respiro, justo cuando ellas podrían empezar a respirar.
Los hombres siguen siendo los mayores beneficiarios de todo este desastre, porque suelen demostrar tanta inutilidad como organizadores de la vida y educadores de sus hijos que al final se les suele dejar por imposibles, vuelvo a repetir, salvo raras excepciones. Se habló durante mucho tiempo de la liberación de la mujer, pero el concepto es la liberación del hombre, porque si antes tenía que ser el sostén de su familia ahora ni siquiera tiene esa obligación en exclusiva, no habiendo adquirido, más que sobre el papel, otras obligaciones, que habitualmente no ejerce porque demuestra una gran ineptitud en su ejercicio.
Ahora la mujer es más libre para decidir sin trabas su propio futuro, con quién está o deja de estar y sin depender de un hombre en absoluto, pero como en la práctica los valores y roles sociales y de pareja básicamente han cambiado poco, la esclavitud que tiene por no ser esclava es agotadora. Nunca la libertad fue tan cara de conseguir, pero estoy seguro que ninguna quisiera retroceder a otros tiempos.
El inconveniente es que, como algunas mujeres no son perfectas y ya hemos convenido que los hombres tampoco, todo esto a veces trae consigo esos casos de padres pasotas en los que los niños carecen de límites, están hiperconsentidos al ser educados en buena parte por abuelos que no están para muchas educaciones o directamente no ven a sus padres más que los domingos y fiestas de guardar. Es decir, cuando la madre falla, todo el entramado familiar se viene abajo y los hijos acaban por obtener de los padres, el poco tiempo que están con ellos, todo lo que quieren y más, ya que tampoco los padres están para hacerles mucho caso en esos momentos de descanso tan escasos.


