Ante todo quiero dejar claro una cosa, no estoy ni a favor ni en contra del aborto. Cada uno es libre de hacer lo que crea conveniente. Yo, por suerte, no me he encontrado en la tesitura de tener que interrumpir un embarazo, pero entiendo a todas las que en su momento tuvieron que tomar esa decisión. Con esta ley vamos a volver a la época en que la mujer no tenía ni voz ni voto, subyugada a los deseos de sus padres, hermanos, maridos, pero con una salvedad, será el Ministro de Justicia quién nos dirá lo que debemos hacer.
Gallardón está empeñado en reformar una ley que, como todas, podría ser mejorada, pero nunca "capada" por la ideología de quién la redacta. No se puede obligar a las mujeres a tener hijos con malformaciones graves, si luego los abandona a su suerte por falta de ayudas económicas. Puede que con ello ahorre dinero a los hospitales públicos e incluso se asegure los votos de los más conservadores, pero las cirugías, estancias hospitalarias, consultas, bajas por depresión, costarán mucho más, aunque sea duro decirlo. Con la modificación de esta Ley aumentarán las desigualdades, pués sólo las mujeres que tengan recursos económicos podrán viajar a otros países en los que sí se contemple la interrupción del embarazo voluntario en caso de malformación.
No sé si este Ministro nos tiene en tan baja estima que piensa que las mujeres no somos capaces de tomar decisiones coherentes ante situaciones extremas. Le recuerdo que somos nosotras las que llevamos 9 meses a esas criaturas, con todas las complicaciones que ello conlleva y las "parimos". La decisión de seguir o no seguir con ese embarazo, sea cual sea el motivo, solo nos compete a nosotras. Deberíamos mostrar nuestro respeto y admiración hacia las que deciden seguir adelante por sus propias convicciones, a pesar de las dificultades que se les presentan, en lugar de menospreciar a aquéllas otras que prefieren acabar con el sufrimiento que puede ocasionarles y que, estemos o no de acuerdo con su decisión, también merecen ser dignas de nuestro apoyo. Es fácil juzgar desde la barrera, siendo un mero espectador. Los hombres, fisiológicamente hablando, no conseguirían entender nunca esta situación. Entonces ¿por qué se permiten opinar al respecto?
El hecho de que Alberto Ruíz-Gallardón, apele a las recomendaciones del Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas para eliminar la malformación del feto como un supuesto para abortar y no tenga en cuenta otras recomendaciones del mismo comité sobre "garantizar un acceso equitativo a la interrupción voluntaria del embarazo", raya en lo hipócrita. El que un individuo como Juan Cotino, presidente de las Cortes Valencianas, se permita defender que las mujeres que deseen abortar deberían ver la ecografía del feto, para que se den cuenta del "valor de la vida que llevan dentro", raya en la vileza. No creo que a nadie le guste tomar decisiones de este tipo, pero que un tercero se permita el lujo de acusarte de asesinato, te deja sin palabras. Parafraseando a Elena Valenciano "¿Quién es el señor Juan Cotino para darnos lecciones de ética a las mujeres?".
Gallardón y compañía deberían ocuparse de que no se destruya la dignidad de los que están vivos, defendiendo el trabajo, la vivienda, la educación y la sanidad, metiendo en la cárcel a todos los defraudadores, corruptos, ladrones y asesinos que pueblan nuestro país, y dejen de perder el tiempo legislando lo que pueden o no pueden hacer las mujeres, que ya somos mayorcitas y sabemos, mejor que nadie, lo que debemos hacer en determinadas situaciones.



Comentarios
Decir que al malformado hay que eliminarlo es nazi, pero la izquierda radical es tan parecida al nazismo y tan genocida como él. Creo que quien preconiza eliminar fetos no puede dar lecciones de ética. Quizás sí de comodidad o de irresponsabilid ad a la hora de concebirlos, sin ser consciente de que está poniendo desde el minuto uno a un ser humano en el mundo, con todo lo que ello conlleva.
Vd. quiere sustituir el derecho de pernada por el derecho a matar, y ese un Estado no se lo debe dar a nadie, ni siquiera a sí mismo. La vida y la muerte no deben estar en manos de nadie y una madre no debe decidir sobre la muerte de su futuro hijo. Es una bajeza moral y un retroceso a los tiempos en que no existía el derecho ni la protección de los débiles por los fuertes. Ningún síndrome de down le dirá a Vd. que hubiera preferido que su madre abortara. Nadie vivo prefiere la muerte, al menos en un 99,9999999%.
La vida trae desgracias, a unos unas y a otros otras. Aceptemos la vida y luchemos por ella. Lo demás es simplemente cobardía moral y pobreza de espíritu. Lamentable artículo, señora.
¿Le parece poco los riesgos que según usted esta sociedad no quiere correr?. No puede decir esto, como ciudadana de esta sociedad, no se lo puedo permitir. como tampoco le voy a permitir que llame nazi y genocida a una mujer que quiere abortar por los motivos mencionados. Por la cuenta que le trae póngase una "gomita", la anti-concepción no es sólo cosa de las mujeres, claro, a no ser que usted sólo practique sexo para procrear. Además podrá protegerse ante enfermedades sexuales.
Lamentable comentario, caballero... .
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