La encrucijada de Artur Mas era clara: si se distanciaba de la manifestación independentista se quedaba descolocado y cedería protagonismo a figuras de la vida pública catalana más radicales y, en particular, a ERC. Si se situaba al frente de la reivindicación acapararía desde su papel institucional todo el protagonismo. Además, como arma de presión en Madrid podría tener cierta utilidad, aunque bien sabía el President que el pacto fiscal en estos momentos es inviable, y más cuando la comunidad debe recibir miles de millones tan sólo para salvar la situación.
La Generalitat tiene un problema de "caja y bancos", un problema de mañana, para el que necesita el apoyo del Gobierno. Y en la entrevista de ayer quedó claro que ese apoyo lo iba a tener, aunque hizo todos los esfuerzos posibles para que ese tema se tratara de puntillas en sus ruedas de prensa. Pero precisamente es el convencimiento de Rajoy, de que se deben evitar los impagos masivos en Cataluña por la repercusión que tendría sobre la imagen de España, lo que le hacía tener a Mas la guerra de la caja prácticamente ganada antes de empezar a tratarla.
Ahora Mas ha hecho crecer el monstruo de la independencia dentro de su casa. Come con él, vive con él y, como se descuide, se convierte en el ogro que se lo come a él. Por eso ya Pujol empieza a hacer didáctica diciendo que es imposible y por eso quedará todo en una declaración institucional del estilo "por la independencia hacia Dios", que hará muy solemnemente el Parlament, para a renglón seguido irse todos al banco a ver si les han ingresado la nómina del mes, que es lo que se están jugando.
Primum vivere deinde philosophari, que decían los latinos, y así el empresariado catalán, en buena parte tan asfixiado o más que el resto por la crisis económica, no ve con buenos ojos una deriva que puede hacerles a todos llorar de alegría y nostalgia por ese país idílico perdido, no se sabe cuándo, pero que pone en tela de juicio el maducare, que también es un verbo latino muy a tener en cuenta en estos momentos.
Mas tenía que envolverse en la señera, aunque ésta podía ser fácilmente el sudario mortuorio de CiU, porque al final no podrá defender llevar el independentismo hasta las últimas consecuencias y para el electorado catalán, tan excitado por el sentimiento nacional, le será más convincente votar al original, es decir, a ERC, que a CiU, que al fin y al cabo nunca ha sostenido apartarse del marco institucional español, pues sus bases son contrarias a esta dialéctica en buena media y uno de los miembros de la coalición, Unió, aún más.
Así que no se vislumbran elecciones tan próximas como parecía, según el mismo Francesc Homs ha dejado entrever en su última intervención pública, ya que antes de celebrarlas hay que desinflar el globo, hay que reimpulsar el victimismo, pero, sobre todo, hay que convencer de nuevo a los catalanes de que aún no ha llegado el momento. Que la Arcadia catalana idílica aún estará soñada por más tiempo y que el tortuoso camino para acceder a esa felicidad nacional requiere de nuevos esfuerzos y esperas. Y en eso anda CiU, pensando cómo convencer al ogro para que no sea ERC quien al final capitalice todo su esfuerzo por controlar una situación que está a punto de írsele de las manos.



Comentarios
Aló President HONORABLE ARTURO MAS que suertudo eres, tu propagada ideológica es abusona, llenaste hasta las calles y hasta plaza cuando saliste al balcón. …
(separatismo, la ideología que de la corrupción de 3% del Palau de Musica.. Campeon aparte. )
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