Santiago Carrillo ha muerto en su domicilio, según ha hecho público desde Izquierda Unida y desde familiares suyos. Había sufrido diversos ingresos en el último año debido a su edad avanzada, aunque recientemente ya se encontraba mal, experimentando un deterioro en sus condiciones físicas. Padecía, como tantos ancianos, problemas de circulación, de los que fue tratado en diversas ocasiones, habiendo estado ingresado el pasado mes de julio en el Hospital Gregorio Marañón.
Carrillo es de las pocas personas con vida que tuvo un papel destacado en la Guerra Civil española, lo que le condujo a un larguísimo exilio en la Unión Soviética y Francia, y a tener orden de busca y captura por la dictadura franquista.
Con la legalización del PCE, y tras realizar diversas visitas a España de incógnito (fueron famosas sus pelucas) para entrevistarse con Suárez y con el Rey Don Juan Carlos, Carrillo se incorpora plenamente a la vida pública española, en la que ha desarrollado un destacado papel desde el restablecimiento de la democracia como dirigente de las posiciones más izquierdistas del arco político, pero siempre defendiendo el sistema institucional que había adoptado España tras la transición.
Uno de los acontecimientos más controvertidos de su dimensión pública fueron los luctuosos hechos acaecidos cuando era responsable de seguridad en Madrid durante la Guerra Civil Española. Siempre negó su participación directa en los asesinatos masivos de Paracuellos o que éstos se efectuaran bajo sus instrucciones. No obstante, el reproche sobre estos hechos le acompañó toda su vida.


