La corriente especulativa que ha planeado sobre ambos valores desde que el Gobierno prohibiera las operaciones cortas (especulación que se beneficia de los movimientos bajistas), ha sido cercenada con el aviso del FROB de que los accionistas deberán participar en el coste de la reestructuración según establezca el Banco de España y la Comisión Europea.
A todas luces, el movimiento bursátil de las últimas semanas sobre dos entidades que deben recibir fuertes apoyos financieros y que han sido nacionalizadas tenía poco sentido, como el FROB se ha encargado de recordar, en prevención de que compradores sin la debida información adquirieran unos valores que podían hacer caer en la trampa a nuevos inversores.
Según expertos consultados, la nota del FROB quizás debía haberse producido antes, sin esperar a que la noticia fuera portada de la mayoría de los medios de comunicación en España, puesto que un movimiento bursátil tan carente de sentido sobre entidades que virtualmente están quebradas es algo que las autoridades no deberían tolerar, teniendo en cuenta que el Estado es el propietario de la mayoría del capital y que el valor contable de las mismas aún no se ha determinado certeramente. Se critica que aún se mantenga la cotización de estos valores, puesto que su capitalización bursátil no es posible compararla con ningún dato contable fiable, ya que sus balances y cuentas de resultados públicos deberán sufrir drásticos ajustes. Por tanto, la información de que disponen los inversores no es coherente con la situación patrimonial que hasta ahora han conocido, razón por la que mantener estas entidades cotizando es promover extraños movimientos en el mercado.
Ayer publicamos la nota del FROB, que puede consultarse en el siguiente enlace: Nota del FROB a los accionistas de Bankia y Banco de Valencia


