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El drama de seguir precisando financiación exterior Destacado
03 Julio 2012 Escrito por 

El drama de seguir precisando financiación exterior

Según los datos publicados por el Banco de España, la economía española ha precisado hasta abril (último mes disponible) financiación por más de 15.122 millones de euros, frente a los casi 17.983 millones del año pasado. Nuestro desequilibrio de balanza de pagos no se corrige a la velocidad precisa.

Los permanentes y crecientes desequilibrios de nuestra balanza de pagos en la última década han propiciado que la economía española esté tan endeudada en el extranjero. La poca competitividad de la economía española en años en que la demanda crecía explosivamente aumentaba el saldo de las importaciones, abriendo una gran brecha entre éstas y las importaciones, lo que provocaba un déficit comercial que no podía enjugarse ni con el turismo ni con inversiones exteriores, puesto que España era inversor neto en el extranjero.

Este déficit continuado ponía en evidencia que nuestra economía estaba creciendo de forma descontrolada y que se endeudaba al sector privado en el exterior pero no conseguía con ese apalancamiento aumentar su competitividad, de tal suerte que los excesos de demanda producidos por el exceso de crédito se cubrían con importanciones, tanto de bienes de inversión como de bienes de consumo. Las inversiones, a la postre, no han tenido el efecto de producir aquellos bienes que se demandaban, por lo que se entró en una espiral endeudamiento/demanda que condujo a un sobrecalentamiento económico que estalló con el comienzo de la crisis, y que ahora estamos pagando en desempleo y recesión.

Se observa la deficiente asignación de los recursos, pues el mercado estaba distorsionado en cuanto a los rendimientos que a corto plazo proporcionaban las inversiones inmobiliarias, que fueron las que abosorbieron los incrementos de financiación en mayor medida. Al no producirse el mismo proceso inversor en otros sectores y estar estos tensionados por un aumentos de costes, particularmente los salarios y la energía, la industria perdió competitividad frente al exterior, agravando el déficit comercial.

Actulmente aún no se ha corregido el déficit estructural de nuestra balanza de pagos y las necesidades de financiación del exterior continúan, aunque un poco amortiguadas. El hecho es que con el mercado financiero internacional que niega la financiación a nuestro país o la concede a unos precios impagables, la corrección de la balanza de pagos es imprescindible, pero ésta sólo se puede producir mediante un aumento de competitividad que aumente las exportaciones y una drástica disminución de las importaciones.

Para aumentar la competitividad es imprescindible que se abaraten los costes de producción. En contra tenemos que nuestro coste energético está influido por una gran dependencia de los combustibles fósiles o de energías excesivamente costosas de producir, lo que conlleva una inestabilidad y carestía de este factor de la producción. En cuanto a la mano de obra, el abaratamiento de los salarios es una condición, aunque dolorosa, necesaria para corregir el fuerte desequilibrio económico que implica la falta y carestía de la financiación que puede obtenerse.

Todo este proceso alimenta y conduce a una recesión que ajusta de forma abrupta las magnitudes desequilibradas, en un devenir natural que debe estimularse con los cambios normativos precisos para llevarlo a cabo, y más si son precisos. Resistirse al ajuste es tan inútil como temerario, porque de cortarse el proceso se corre un claro riesgo de quiebra encadenada de toda la economía por insuficiencia de financiación, que aunque se está produciendo en buena parte, podría afectar de forma generalizada a todos los agentes económicos y, por ende, al Estado. Y llevamos demasiado tiempo al borde de esa situación, sino en esa situación misma.

Uno de los retos más relevantes de todos cuantos enfrenta España en este momento es ganar competitividad rápidamente para corregir cuando antes la situación de la balanza de pagos e invertir la situación, empezando un desapalancamiento natural de nuestra economía frente a exterior, completamente imprescindible, no tanto para que cobren nuestros acreedores, como demagógicamente se argumenta, que también, sino para poder comenzar el proceso inversor que es necesario para la reactivación económica, que sólo será posible cuando seamos capaces de autofinanciarlo, pues no se puede recurrir a más financiación externa.



Juan F. Robles

Profesor de Banca y Finanzas.

Perfiles sociales

Comentarios   

 
+1 #1 Jose María 03-07-2012 18:20
Totalmente de acuerdo con su artículo.
Leí hace unos meses un artículo, creo de Alberto Recarte -aunque la memoria puede estar jugándome una mala pasada y ser otro economista-, en que se afirmaba que con bastante probabilidad en 2013 se alcanzará el deseado equilibrio en la balanza de pagos y la necesidad de financiación exterior de la economía española.
No sé si será excesivamente optimista ese cálculo.
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0 #2 Juan F. Robles 03-07-2012 18:27
#1 Muchas gracias José María, pero sí, es bastante probable que el año que viene pudiera alcanzarse ese equilibrio, pero no es seguro, dado que para eso deberían reactivarse más a mi juicio las economías centrales de Europa y el ajuste aquí debe ser más severo en costes empresariales, es decir, en competitividad exterior... y no sé para entonces cuántas empresas quedarán! Muchas gracias por su comentario, un saludo.
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