Hoy se escucha y se lee en los medios y se debate hasta la saciedad -al fin y al cabo todos llevamos un entrenador dentro, es gratis opinar y dados los tiempos que corren cualquier cosa que sea gratis no es en absoluto desdeñable- que si fue un error jugar sin delantero centro desde el inicio, que si Torres es el mejor nueve que tenemos o falla más que una escopeta de ferias, que lo falla, o que si el campo estaba hecho un patatal, que lo estaba.
Sin embargo, yo me quedo con lo positivo ¿que no jugamos nuestro mejor partido? es cierto, pero no lo es menos que en otras ocasiones jugando mucho mejor perdíamos. No olvidemos que el primer partido de una competición corta es muy importante, y más si el rival al que nos enfrentamos es, junto a nosotros, el más fuerte del grupo. También libera a los jugadores de la tensión añadida de no poder fallar más y de las siempre incómodas presiones periodísticas.
El equipo español ha demostrado orgullo de sobra para sobreponerse a cualquier adversidad que surja en un partido y calidad a raudales para llevarlo a cabo. Por si fuera poco ya no tiene que demostrar que puede ganar algo, somos el rival a batir y prueba de ello es que los italianos, los temidos italianos a los que hace casi un siglo no ganamos, se fueron tan contentos con su empate de la misma forma que nosotros nos fuimos con la sensación de que les dejamos escapar vivos... ¡qué más da! dependemos de nosotros mismos para pasar la ronda de grupos y llegado el caso de volvernos a encontrar entonces sí, si hay que ganar, se ganará.
Económicamente España está de capa caída pero futbolísticamente tenemos todo el crédito del mundo ¿alguien lo duda?


