Todas estas noticias, surgidas durante el pasado año 2011, consiguieron meter el miedo en el cuerpo del ciudadano medio, hasta el punto que el diario gratuito “QUÉ!” publicaba el 1 de junio de 2011 las medidas preventivas de la OCU[4] por si efectivamente fuera carcinógeno el uso de aparatos móviles.
Pero, ¿qué hay de verdad en esta noticia? ¿Tal vez que los titulares “interpretan” la noticia de la OMS?.
Ya en la “Nota descriptiva” que se vio obligada a publicar en Junio de 2011, la OMS salía al paso de los titulares alarmistas: “El análisis de los datos internacionales combinados procedentes de 13 países participantes no reveló un aumento del riesgo de glioma[5] ni meningioma[6] con el uso del teléfono móvil durante más de 10 años (…). Los investigadores señalaron que los sesgos y errores limitan la solidez de estas conclusiones e impiden hacer una interpretación causal. Basándose en buena parte en estos datos, el CIIC ha clasificado los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como posiblemente carcinógenos para los seres humanos (grupo 2B), categoría que se utiliza cuando se considera que una asociación causal es creíble, pero el azar, los sesgos o los factores de confusión no pueden descartarse con una confianza razonable”[7].
Es decir, que la OMS considera que en este momento no existen indicios que indiquen que el uso de la telefonía móvil sea un factor determinante en la aparición de tumores cerebrales o de cuello. ¿Hemos de creerles? Yo diría que sí, al no existir pruebas, sobre todo en lo que se refiere a las antenas de telefonía, tan denostadas pero de potencia relativamente reducida y que no están en contacto con las personas… Pero pienso que debiéramos ponerlo en cuarentena en lo referente al uso de los terminales, los cuales ponemos en contacto con nuestra cabeza.
Permitan que me explique: Las ondas electromagnéticas se clasifican generalmente en ionizantes y no ionizantes[8]; Dentro de las no ionizantes, se encuentran las generadas por los equipos eléctricos, las ondas de radio, la microondas y las infrarrojas.
Además de la clasificación anterior, estaría la subdivisión por los efectos que producen según las frecuencias, como se muestra en la figura siguiente.

Observando la imagen podemos deducir que, según aumenta la frecuencia de la onda electromagnética, aumentan los posibles efectos dañinos de éstas; Y este es el momento de indicar que la tecnología de los teléfonos móviles ha avanzado desde el espectro de las ondas de radio hasta el de las microondas con la nueva tecnología 3G. Sin embargo, hasta el momento los estudios que se han realizado no han tomado en cuenta la evolución de las distintas tecnologías para realizar éstos, como es el caso del realizado por el Instituto de Epidemiología del Cáncer de Copenhague, el de mayor duración y número de individuos participantes hasta el momento, dirigido por la investigadora Patrizia Frei.
Este estudio, que supuestamente demuestra la no incidencia del uso del móvil en la aparición de tumores cerebrales o de cuello, se desarrolló entre los años 1990 y 2007 con una muestra de más de 350.000 personas. Los resultados fueron finalmente publicados en 2011 en la prestigiosa British Medical Journal[9], y aunque fue ampliamente publicitado por políticos, periodistas e industria relacionada, apareciendo incluso en medios españoles[10], desde el primer momento estos resultados fueron ampliamente criticados desde diferentes círculos científicos.
La primera crítica viene, como hemos dicho, de que la tecnología usada durante la mayor parte del estudio transmitía y recibía en el espectro de las ondas de radio, ondas muchísimo menos dañinas que las microondas que se utilizan en la actualidad, como defiende el neurocientífico Allan H. Frey[11].
Otra de las cuestiones discutidas es la amplitud de la muestra, claramente insuficiente según la doctora Devra L. Davis[12]; En su opinión, aunque los teléfonos móviles realmente fuesen un factor de riesgo en la aparición de algunos tipos de cáncer, en una muestra de 350.000 personas para tumores como los gliomas o meningiomas, con una incidencia de 7 casos por cada 100.000 habitantes, existen muy pocas posibilidades de encontrar cambios significativos.
Para el ingeniero Alisdair M. Phillips, el estudio falla en su metodología: Primero porque se han eliminado del estudio a los usuarios profesionales, aquellos que seguramente usan durante más horas estos aparatos, y después porque el estudio no considera el uso que los individuos de la muestra hacen del teléfono, sólo el que tengan contrato[13], opinión en la que parece abundar el neurocirujano Vini G. Khurana[14]
En conclusión, ¿es la telefonía móvil un peligro? Sinceramente, considero que en este momento nadie puede afirmar nada a favor o en contra. Sin embargo, yo soy de los que prefieren utilizar el teléfono móvil lo justo.
[4] Organización de Consumidores y Usuarios
[5] Tipo de tumor cerebral o en la médula espinal, generalmente maligno en los adultos
[6] Tipo de tumos cerebral benigno. Muchos no presentan síntomas en vida, siendo descubiertos al practicar la autopsia.
[8] Las radiaciones ionizantes son aquellas que tienen energía suficiente para ionizar la materia, es decir, extraer los electrones de los átomos, como los rayos X o rayos Gamma
[10] Por ejemplo “Público”, “El País” e incluso la Revista “Muy Interesante”


